El tiempo mientras tanto

El tiempo mientras tanto es la última novela que he leído este verano.

De su autora, Carmen Amoraga no había leído nada hasta este momento y me ha sorprendido su forma de escribir gratamente.

El libro tiene una calidad y profundidad literaria dignas a ser tenidas en cuenta y, es por eso, que ha llegado a ser finalista del Premio Planeta en 2010. Según mi opinión hubiera merecido ser la ganadora, la novela lo merece.

El argumento trata sobre la situación crítica vital de una mujer joven , Maria José, que se encuentra ingresada en el hospital en coma tras sufrir un grave accidente de tráfico.

Alrededor de los recuerdos de su vida gira un entramado de emociones y sentimientos que envuelven a todos aquellos seres vivos que la han querido y se han relacionado con ella: su madre Pilar, su padre Paco, su amiga Marga…

Ante la llegada próxima de su muerte, salen a la luz las historias ajenas, recuerdos y reflexiones  de todas aquellas personas que han formado parte de la vida de Maria José que la han amado o no, que han influido en su vida , que han compartido con ella buenos y malos momentos,y que , de alguna manera, han tenido parte de culpa de que ella esté ahora en esta situación.

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Cada uno con sus diablos interiores, su lucha cotidiana, sus arrepentimientos y aciertos, ponen en cuestión si la felicidad ha existido en su vida y si ella, Maria José, ha sido realmente feliz o no.

Una novela que te atrapa desde el principio, que te hace reflexionar, que no te deja indiferente.

Una novela cautivadora pero sobretodo triste aunque no más allá de lo triste que pude ser la vida a veces y que es necesario que la ficción nos lo recuerde de vez en cuando.

No nos vamos a encontrar con grandes sonrisas a lo largo de la misma y, al final, su lectura te deja el corazón un poco aturdido. Pero, sin embargo, es uno de esos libros-lecciones de vida con el que ,sin duda, aprenderás siempre algo.

Calificación: Muy Buena

 

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El cielo ha vuelto

El cielo ha vuelto de Clara Sánchez ha sido el último Premio Planeta del año 2013.

No tengo una especial preferencia por la lectura de los Premios Planetas ni he elegido esta obra por ese motivo, sino más bien porque hace años había leído Últimas noticias en el paraíso(Premio Alfaguara de Novela , año 2000) y me encantó y tenía ganas de volver a leer algo de esta autora.

La novela está bastante bien escrita y casi te la lees del tirón porque el misterio que envuelve a su personaje principal, Patricia te atrapa sin querer y ya estás deseando leer más a ver que pasa.

La facilidad que tiene esta autora para narrar de forma amena, entretenida y con un tono ágil y dinámico hacen que sea una lectura perfecta para unas vacaciones como las de verano.

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La protagonista es una joven profesional, Patricia,sin ,aparentemente, ningún tipo de problema en su vida: una buena carrera de modelo, montones de contactos interesantes, un estupendo marido, una gran casa, una familia que la adora… pero el encuentro breve que mantiene con una persona un poco bruja, un poco adivina llamada Viviana, le sirve para despertar de su letargo, de su propia oscuridad, de la mentira en la que vive, de la falsa felicidad que cree tener y le ayuda a comenzar un nuevo camino de descubrimiento personal.

Una serie de acontecimientos negativos que la acechan constantemente la llevan a sospechar de que hay alguien en su vida que no la quiere y que desea su muerte, por lo que, con la ayuda de Viviana, comienza una investigación profunda acerca de quién o quiénes de los seres que la rodean pueden tener alguna implicación.

Al final descubre quién es esa persona dañina y por fin comienza una especie de liberación, un darse cuenta de las cosas verdaderamente importantes, una tranformación personal y un deshecho de todo aquello que hasta el momento la ha acompañado en su vida pero que no ha sido coherente ni con sus ideales ni con su carácter.

Una novela original, fresca, conmovedora…que no debes dejar de leer.

Calificación: Muy recomendable

 

La Mujer del Viajero en el Tiempo

La Mujer del Viajero en el Tiempo (The Time traveler´s wife) de Audrey Niffenegger es la última novela que he leído. No había leído nada de esta autora , pero si había oído y leído buenas críticas sobre su obra y ,especialmente, sobre esta novela en concreto.

A pesar de sus casi seiscientas  páginas no me costó nada leerla pues posee un lenguaje ágil y dinámico y una trama muy entretenida que enseguida te atrapa y capta tu atención deseando leer un poco todos los días.

El argumento es original y mantiene despierto tu deseo de saber más a medida que pasan los capítulos: Clare y Henry, un matrimonio especial, diferente y sorprendente son dos personajes misteriosos, profundos y enigmáticos que parecen guardar un secreto.

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Ese secreto es el hilo de la novela, el misterio fundamental alrededor del que gira toda su relación: una rara enfermedad que ataca a Henry en la que , repentinamente, se ve arrastrado a otra dimensión, otro lugar, otra época de su memoria, de su pasado , de su vida y su tiempo.

Y pese a las separaciones que vive continuamente la pareja, la relación se mantiene, el amor es cada vez más profundo e inician una aventura continua entre presente y pasado donde Clare también se ve envuelta.

La novela parece demasiado mística, mágica y dificil de comprender en un primer momento, pero enseguida te dejas llevar por la personalidad de los protagonistas , su historia personal , su lucha diaria contra la adversidad y su capacidad de amar más allá del tiempo.

Os recomiendo su lectura como novela romántica pero sin llegar cursilerías, sino con un mensaje cargado de poder, que te lleva a la reflexión y a la inquietud.

No dejeis de leerla. ¡Os entusiasmará!

Calificación: Muy Buena.

Otra escritora que nos deja: Ana María Matute

Ana_María_MatuteAna María Matute ha muerto a los 88 años y 11 meses, tres años después de recibir el Premio Cervantes que la dejó para siempre en el palmarés de las letras. Allí la vi yo, pues por aquella época estaba en Alcalá de Henares trabajando.

Hace sólo unos meses, Ana María se dejó ver en Jerez, en la Fundación Caballero Bonald con la buena noticia de que tenía una nueva novela terminada. Será su último legado. Sigue leyendo

Librerías

Librerías de Jorge Carrión es el último libro que me he leído y que me ha entusiasmado sobremanera.

Se trata de un ensayo en el que el autor, amante de las librerías y del mundo  mágico contenido en las mismas, nos narra un recorrido por las más famosas y prestigiosas librerías de todo el mundo contemplando sus características, su evolución y su particular problemática.

En un mundo cada vez más influenciado por las nuevas tecnologías, donde la irrupción del libro electrónico ha creado una fuerte inseguridad respecto al futuro del libro impreso, las librerías permanecen silenciosas, ancladas en un tiempo infinito, esperando resucitar o que algún lector dichoso las descubra y hable sobre ellas, tal y como ha hecho Jorge Carrión.

Un ensayo fascinante que encandilará a todos aquellos usuarios asiduos al papel; a la voz cálida y amiga del librero que orienta, que ayuda , que te reconoce; al tacto , al olor , a la emoción indescrptible de abrir un libro nuevo , de salir de estos magníficos espacios culturales con él bajo tu brazo y caminar orgullosos por las calles.

Una auténtica obra de arte que conquistará el corazón de los amantes del libro.

¡Absolutamente imprescindible!

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John Banville, Premio Príncipe de Asturias de las Letras

Tres escritores en uno. Tres mundos con claroscuros: dos salidos de su cabeza y otro ajeno ensanchado por él. Eso es John Banville (Wexford, Irlanda, 1945). Y eso ha distinguido el 34º Premio Príncipe Asturias de las Letras 2014.

 

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Porque el novelista irlandés es el creador de exquisitos e inquietantes universos privados y emocionales en obras como Eclipse, El mar (Anagrama) o Antigua luz (Alfaguara); también el creador de zonas más oscuras con su álter ego Benjamin Black en la novela policíaca; y no contento con eso, y bajo el nombre de Black se atrevió a revivir a Philip Marlowe, el célebre detective creado por .

El jurado ha destacado su “inteligente, honda y original creación novelesca, y a su otro yo, Benjamin Black, autor de turbadoras y críticas novelas policiacas“. El acta del jurado concluye diciendo: “Cada creación suya atrae y deleita por la maestría en el desarrollo de la trama y en el dominio de los registros y matices expresivos, y por su reflexión sobre los secretos del corazón humano“. Banville se ha impuesto a candidaturas como las de Ian McEwan, James Salter y Haruki Murakami.

Hasta 2007, el autor irlandés era un escritor poco conocido en España pero de culto. Es a partir de ese año cuando aparece su álter ego, Benjamin Black, en El secreto de Christine (Alfaguara), y su popularidad empieza a ascender. Y ya van siete novelas con este narrador.

Banville periodista y crítico literario colabora en publicaciones como The New York Times Review of Books. Nacido en la Irlanda de 1945, el escritor trabajó en la compañía aérea Aer Lingus. En los años setenta trabajó como periodista en el periódico Irish Press, hasta su desaparición en 1995. Luego pasó como subdirector del Irish Times, con la doble función de editor literario hasta 1999.

Banville se une a la lista de ganadores del Príncipe Asturias de las Letras en la que están autores como Mario Vargas Llosa, Antonio Muñoz Molina, Philip Roth, Margaret Atwood, Amoz Oz, Doris Lessing, Susan Sontag, Claudio Magris, Carlos Fuentes, Günter Grass, Álvaro Mutis, Claudio Rodríguez y Juan Rulfo.

La hija del curandero

La hija del curandero de Amy Tan es la última novela que me he leído.

La entrañable historia de dos generaciones de mujeres chinas. La anciana Lilung recupera su infancia y juventud en China escribiendo todo lo que recuerda, y su hija Ruth, una escritora por encargo sumida en problemas existenciales, descubre un pasado familiar rico y revelador.

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En el transcurso de un año, madre e hija reconcilian sus historias y conjuran el pesar de sus sueños rotos y la fuerza de ese amor que permite recobrar en la memoria aquello que hemos perdido en el dolor.

Os recomiendo su lectura porque os transporta al mundo oriental y su cultura enseñándonos maneras de sentir , vivir la vida y las relaciones personales, especialmente la que se establece entre una madre y una hija donde todas las mujeres pueden encontrar algún paralelismo, alguna similitud y sentirse identificadas.

 

 

Escritores bibliotecarios

Las bibliotecas son el paraíso de los escritores, y por ello Ángel Esteban dedica su último libro a 30 grandes literatos que fueron bibliotecarios con el objeto de “luchar contra el derrotismo” frente a los que dicen que desaparecerán y a los que advierte: “Nunca acabarán con el libro de papel”.

“El escritor en su paraíso” es el título del libro de Esteban (Zaragoza, 1963), catedrático de Literatura en universidades españolas y norteamericanas, que, editado por Periférica, está prologado por el premio nobel de literatura Mario Vargas Llosa, uno de los grandes autores que, en algún momento de su carrera, fruto del azar o no, fue bibliotecario.

Vargas Llosa recuerda el “inmenso placer” que le han deparado las bibliotecas y piensa con tristeza que quizá sea la suya la última generación que conozca una experiencia semejante “si, como no es imposible ya pensar, las nuevas generaciones de escritores trabajarán rodeadas de pantallas en vez de estantes”.

Así, advierte, “la materia de los libros no será el papel sino el cristal líquido de las computadoras”.

En una entrevista con Efe, Ángel Esteban se muestra convencido de que nunca se podrá comparar la lectura digital con la de un libro real, “con su portada, sus páginas, su olor, su textura, su presencia física”.

A pesar de lo natural de la relación entre escritor y biblioteca, alguno de los casos que relata Esteban fueron fruto del destino y, entre ellos, subraya el del cubano Reinaldo Arenas, un “guajiro” del campo, sin educación y sin cultura, que llega a la capital y entra casi por casualidad a trabajar en la Biblioteca Nacional “y se hace escritor en ese entorno, por puro instinto literario”.

Otro de los que llegó casualmente al mundo de las bibliotecas fue Giacomo Casanova: exiliado con 60 años conoció al conde de Waldstein, que le ofreció dirigir una biblioteca en Bohemia. Ese retiro permitió al famoso seductor escribir una obra maestra: sus memorias.

En cambio, dice, hay escritores que necesitan el contacto casi físico con los libros y las bibliotecas y, por tanto, “sin ellos y sin ellas, son poco menos que parias”.

Jorge Luis Borges “siempre tuvo una obsesión” con las bibliotecas. Fueron para él “un paraíso absoluto, algo que calmaba de modo perfecto su sed de conocimiento y de placer intelectual”, pero también “un laberinto, y el laberinto peligroso era una de sus más recurrentes pesadillas nocturnas. Algo más que una obsesión”, señala.

No obstante, ha habido genios de la literatura que no necesitan el contacto tan directo con estos “lugares sagrados”.

Por ejemplo, Benito Arias Montano, el español que puso en marcha la Biblioteca de El Escorial y fue feliz recorriendo Europa en busca de los mejores tesoros. “Pero, cuando tuvo que volver a España y encerrarse en aquellos palacios como un ermitaño, sufrió una tremenda depresión”.

O el austríaco Robert Musil, que alegó problemas de salud para no tener que acudir diariamente a la biblioteca donde trabajaba.

Pero el caso más “radicalmente opuesto” al de Borges fue el de Marcel Proust. El único trabajo remunerado que tuvo en su corta vida fue el de bibliotecario, pero apenas acudía a trabajar, “mucho más preocupado por lucir su vestimenta y sus poses en los salones de París”, dice.

Ángel Esteban cuenta también cómo la literatura hizo un poco más llevadera la prisión para los rusos Dostoievski o Solzhenitsyn.

Destaca por su labor como gestores, además de a Borges, a Eugenio d’Ors, que se inventó las bibliotecas populares de Cataluña, que llegaban a todos los rincones de la sociedad catalana de principio del siglo XX; a Vasconcelos, que revolucionó el concepto de biblioteca en México; o a Menéndez Pelayo, “que dio su vida por los libros y las bibliotecas”.

Pero el mejor fue quizá, Goethe, al que considera “un prodigio que lo fue todo: escritor, científico, animador cultural en Weimar (reunió allí a los mejores escritores y filósofos de la historia de Alemania) y magnífico gestor”.

Fuente

Leer en la era móvil

Hubo un tiempo en que los textos formaban parte indisociable del soporte sobre el que se escribían, una asociación indeleble que vino a reforzarse con el surgimiento de la imprenta, de la mentalidad tipográfica. Esa ligadura entre texto y soporte inducía una forma de lectura sucesiva, silenciosa, continuada, reflexiva. Claro que esa ligazón entre materialidad, discursividad y lectura generaba un tipo de artefacto del que nos hemos rodeado los últimos siglos (al menos desde el II d.C.), los códices y luego los libros, similares en su arquitectura y en las exigencias que plantean. Es cierto que esta es una típica discusión de país alfabetizado, de país con acceso a bibliotecas públicas.

En aquellos lugares donde nunca ha existido la posibilidad de encontrarse con los libros, quizás el paso de la era de la oralidad a la digital no constituya objeto de disensión alguna, antes al contrario.

Esos objetos se dejan acarrear mal y distribuir aún peor y difícilmente llegan a algunos de los rincones donde, seguramente, más necesarios serían. La lógistica necesaria para hacerlos llegar a algunos rincones del mundo es costosa y no suelen existir empresas que asuman las inversiones necesarias.

Sin embargo, en la era digital, en la era de la tecnología y los soportes móviles, todo cambia: si el arraigado vínculo entre materialidad y textualidad desaparece y aquello que editamos o escribimos puede ser distribuido a través de la web a cualquier soporte digital, las barreras materiales y logísticas desaparecen en gran medida y la posibilidad de que los más desposeidos tengan acceso a los contenidos escritos, a los contenidos educativos, se expande y se agranda.

Eso es lo que dice la UNESCO en su último y recentísimo informe: Reading in the mobile era, leer en la era móvil y en la era de los dispositivos móviles.

De acuerdo con las estadísticas que pueden consultarse en el informe, las tecnologías móviles parecen haberse constituido en una verdadera alternativa a la alfabetización tradicional: la mayoría de los habitantes del África subsahariana no poseen un solo libro y en la mayoría de las ocasiones los libros de texto en papel que llegan a los centros escolares deben ser compartidos, unitariamente, por una media de 10 a 20 alumnos.

Los costes vinculados a la impresión y distribución de esos materiales es una de las razones de esa elevada medida.

Aun cuando pueda parecer chocante, en contrapartida, 6000 millones de personas (de las 7000 censadas), poseen un dispositivo móvil al tiempo que la cobertura global de Internet, siempre según datos de la UNESCO, puede llegar a alcanzar el 95% de esos territorios.

El 80% de los propietarios de smart-phones en esos países son todavía hombres, mientras que las mujeres leen seis veces más que el género opuesto (207 frente a 33 minutos mensuales según las estadísticas).

¿Qué sucedería si se facilitara el acceso de las mujeres a la tecnología, si se distribuyeran contenidos educativos digitales a través de esos dispositivos, si se allanaran las barreras ofreciéndolos mediante licencias Open Access, si se agrandara la oferta de textos infantiles y juveniles para el fomento de la alfabetización y si se tradujeran a idomas distintos del inglés? La UNESCO documenta, adicionalmente, un curioso efecto de retroalmientación positivo: por el hecho de poder leerse en dispositivos móviles, la motivación por aprender a leer, por procurarse una alfabetización básica, se ha incrementado.

El futuro de la lectura es, definitiva y afortunadamente, móvil.

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Fuente

Deseo de chocolate

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Tres mujeres, tres siglos y la misma chocolatera de exquisita porcelana blanca: Sara:propietaria de un apellido que en Barcelona es sinónimo de chocolate, se enorgullece de dar continuidad a la tradición heredada de sus padres. Aurora: hija de una sirvienta de una familia burguesa del siglo xix, para quien el chocolate es un producto prohibido.
Mariana: esposa del fabricante de chocolate más famoso del siglo xviii, abastecedor de la corte francesa e inventor de una máquina prodigiosa.
A través de la pasión por el chocolate, Care Santos traza un apasionante viaje en el tiempo en el que recorreremos más de tres siglos de historia, desde su llegada a Europa hasta la sofisticación de nuestros días. Vibrante y adictiva, esta maravillosa novela es un exquisito placer para los sentidos.

Care Santos es autora de una extensa producción literaria que comprende ocho novelas, siete libros de relatos y un buen número de libros para jóvenes y niños, campo en la que es una de las autoras más leídas de nuestro país.
Ha obtenido el Premio de Novela Ateneo Joven de Sevilla (1998), el Finalista del Premio Primavera de Novela (2007), el Gran Angular o el Edebé de Narrativa para Jóvenes, entre otros.

Entre sus títulos destacan Habitaciones cerradas (Planeta, 2011), El aire que respiras (Planeta, 2013), Los que rugen (Páginas de Espuma, 2009), Pídeme la Luna o El anillo de Irina, entre otros. Su obra ha sido traducida a 18 idiomas, incluyendo el francés, alemán, italiano, holandés, turco, polaco y coreano.
Es colaboradora habitual de diversos medios de comunicación, crítica literaria del suplemento El Cultural de el diario El Mundo y codirectora de la plataforma La tormenta en un vaso.