Otra escritora que nos deja: Ana María Matute

Ana_María_MatuteAna María Matute ha muerto a los 88 años y 11 meses, tres años después de recibir el Premio Cervantes que la dejó para siempre en el palmarés de las letras. Allí la vi yo, pues por aquella época estaba en Alcalá de Henares trabajando.

Hace sólo unos meses, Ana María se dejó ver en Jerez, en la Fundación Caballero Bonald con la buena noticia de que tenía una nueva novela terminada. Será su último legado. Sigue leyendo

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John Banville, Premio Príncipe de Asturias de las Letras

Tres escritores en uno. Tres mundos con claroscuros: dos salidos de su cabeza y otro ajeno ensanchado por él. Eso es John Banville (Wexford, Irlanda, 1945). Y eso ha distinguido el 34º Premio Príncipe Asturias de las Letras 2014.

 

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Porque el novelista irlandés es el creador de exquisitos e inquietantes universos privados y emocionales en obras como Eclipse, El mar (Anagrama) o Antigua luz (Alfaguara); también el creador de zonas más oscuras con su álter ego Benjamin Black en la novela policíaca; y no contento con eso, y bajo el nombre de Black se atrevió a revivir a Philip Marlowe, el célebre detective creado por .

El jurado ha destacado su “inteligente, honda y original creación novelesca, y a su otro yo, Benjamin Black, autor de turbadoras y críticas novelas policiacas“. El acta del jurado concluye diciendo: “Cada creación suya atrae y deleita por la maestría en el desarrollo de la trama y en el dominio de los registros y matices expresivos, y por su reflexión sobre los secretos del corazón humano“. Banville se ha impuesto a candidaturas como las de Ian McEwan, James Salter y Haruki Murakami.

Hasta 2007, el autor irlandés era un escritor poco conocido en España pero de culto. Es a partir de ese año cuando aparece su álter ego, Benjamin Black, en El secreto de Christine (Alfaguara), y su popularidad empieza a ascender. Y ya van siete novelas con este narrador.

Banville periodista y crítico literario colabora en publicaciones como The New York Times Review of Books. Nacido en la Irlanda de 1945, el escritor trabajó en la compañía aérea Aer Lingus. En los años setenta trabajó como periodista en el periódico Irish Press, hasta su desaparición en 1995. Luego pasó como subdirector del Irish Times, con la doble función de editor literario hasta 1999.

Banville se une a la lista de ganadores del Príncipe Asturias de las Letras en la que están autores como Mario Vargas Llosa, Antonio Muñoz Molina, Philip Roth, Margaret Atwood, Amoz Oz, Doris Lessing, Susan Sontag, Claudio Magris, Carlos Fuentes, Günter Grass, Álvaro Mutis, Claudio Rodríguez y Juan Rulfo.

Escritores bibliotecarios

Las bibliotecas son el paraíso de los escritores, y por ello Ángel Esteban dedica su último libro a 30 grandes literatos que fueron bibliotecarios con el objeto de “luchar contra el derrotismo” frente a los que dicen que desaparecerán y a los que advierte: “Nunca acabarán con el libro de papel”.

“El escritor en su paraíso” es el título del libro de Esteban (Zaragoza, 1963), catedrático de Literatura en universidades españolas y norteamericanas, que, editado por Periférica, está prologado por el premio nobel de literatura Mario Vargas Llosa, uno de los grandes autores que, en algún momento de su carrera, fruto del azar o no, fue bibliotecario.

Vargas Llosa recuerda el “inmenso placer” que le han deparado las bibliotecas y piensa con tristeza que quizá sea la suya la última generación que conozca una experiencia semejante “si, como no es imposible ya pensar, las nuevas generaciones de escritores trabajarán rodeadas de pantallas en vez de estantes”.

Así, advierte, “la materia de los libros no será el papel sino el cristal líquido de las computadoras”.

En una entrevista con Efe, Ángel Esteban se muestra convencido de que nunca se podrá comparar la lectura digital con la de un libro real, “con su portada, sus páginas, su olor, su textura, su presencia física”.

A pesar de lo natural de la relación entre escritor y biblioteca, alguno de los casos que relata Esteban fueron fruto del destino y, entre ellos, subraya el del cubano Reinaldo Arenas, un “guajiro” del campo, sin educación y sin cultura, que llega a la capital y entra casi por casualidad a trabajar en la Biblioteca Nacional “y se hace escritor en ese entorno, por puro instinto literario”.

Otro de los que llegó casualmente al mundo de las bibliotecas fue Giacomo Casanova: exiliado con 60 años conoció al conde de Waldstein, que le ofreció dirigir una biblioteca en Bohemia. Ese retiro permitió al famoso seductor escribir una obra maestra: sus memorias.

En cambio, dice, hay escritores que necesitan el contacto casi físico con los libros y las bibliotecas y, por tanto, “sin ellos y sin ellas, son poco menos que parias”.

Jorge Luis Borges “siempre tuvo una obsesión” con las bibliotecas. Fueron para él “un paraíso absoluto, algo que calmaba de modo perfecto su sed de conocimiento y de placer intelectual”, pero también “un laberinto, y el laberinto peligroso era una de sus más recurrentes pesadillas nocturnas. Algo más que una obsesión”, señala.

No obstante, ha habido genios de la literatura que no necesitan el contacto tan directo con estos “lugares sagrados”.

Por ejemplo, Benito Arias Montano, el español que puso en marcha la Biblioteca de El Escorial y fue feliz recorriendo Europa en busca de los mejores tesoros. “Pero, cuando tuvo que volver a España y encerrarse en aquellos palacios como un ermitaño, sufrió una tremenda depresión”.

O el austríaco Robert Musil, que alegó problemas de salud para no tener que acudir diariamente a la biblioteca donde trabajaba.

Pero el caso más “radicalmente opuesto” al de Borges fue el de Marcel Proust. El único trabajo remunerado que tuvo en su corta vida fue el de bibliotecario, pero apenas acudía a trabajar, “mucho más preocupado por lucir su vestimenta y sus poses en los salones de París”, dice.

Ángel Esteban cuenta también cómo la literatura hizo un poco más llevadera la prisión para los rusos Dostoievski o Solzhenitsyn.

Destaca por su labor como gestores, además de a Borges, a Eugenio d’Ors, que se inventó las bibliotecas populares de Cataluña, que llegaban a todos los rincones de la sociedad catalana de principio del siglo XX; a Vasconcelos, que revolucionó el concepto de biblioteca en México; o a Menéndez Pelayo, “que dio su vida por los libros y las bibliotecas”.

Pero el mejor fue quizá, Goethe, al que considera “un prodigio que lo fue todo: escritor, científico, animador cultural en Weimar (reunió allí a los mejores escritores y filósofos de la historia de Alemania) y magnífico gestor”.

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Leer en la era móvil

Hubo un tiempo en que los textos formaban parte indisociable del soporte sobre el que se escribían, una asociación indeleble que vino a reforzarse con el surgimiento de la imprenta, de la mentalidad tipográfica. Esa ligadura entre texto y soporte inducía una forma de lectura sucesiva, silenciosa, continuada, reflexiva. Claro que esa ligazón entre materialidad, discursividad y lectura generaba un tipo de artefacto del que nos hemos rodeado los últimos siglos (al menos desde el II d.C.), los códices y luego los libros, similares en su arquitectura y en las exigencias que plantean. Es cierto que esta es una típica discusión de país alfabetizado, de país con acceso a bibliotecas públicas.

En aquellos lugares donde nunca ha existido la posibilidad de encontrarse con los libros, quizás el paso de la era de la oralidad a la digital no constituya objeto de disensión alguna, antes al contrario.

Esos objetos se dejan acarrear mal y distribuir aún peor y difícilmente llegan a algunos de los rincones donde, seguramente, más necesarios serían. La lógistica necesaria para hacerlos llegar a algunos rincones del mundo es costosa y no suelen existir empresas que asuman las inversiones necesarias.

Sin embargo, en la era digital, en la era de la tecnología y los soportes móviles, todo cambia: si el arraigado vínculo entre materialidad y textualidad desaparece y aquello que editamos o escribimos puede ser distribuido a través de la web a cualquier soporte digital, las barreras materiales y logísticas desaparecen en gran medida y la posibilidad de que los más desposeidos tengan acceso a los contenidos escritos, a los contenidos educativos, se expande y se agranda.

Eso es lo que dice la UNESCO en su último y recentísimo informe: Reading in the mobile era, leer en la era móvil y en la era de los dispositivos móviles.

De acuerdo con las estadísticas que pueden consultarse en el informe, las tecnologías móviles parecen haberse constituido en una verdadera alternativa a la alfabetización tradicional: la mayoría de los habitantes del África subsahariana no poseen un solo libro y en la mayoría de las ocasiones los libros de texto en papel que llegan a los centros escolares deben ser compartidos, unitariamente, por una media de 10 a 20 alumnos.

Los costes vinculados a la impresión y distribución de esos materiales es una de las razones de esa elevada medida.

Aun cuando pueda parecer chocante, en contrapartida, 6000 millones de personas (de las 7000 censadas), poseen un dispositivo móvil al tiempo que la cobertura global de Internet, siempre según datos de la UNESCO, puede llegar a alcanzar el 95% de esos territorios.

El 80% de los propietarios de smart-phones en esos países son todavía hombres, mientras que las mujeres leen seis veces más que el género opuesto (207 frente a 33 minutos mensuales según las estadísticas).

¿Qué sucedería si se facilitara el acceso de las mujeres a la tecnología, si se distribuyeran contenidos educativos digitales a través de esos dispositivos, si se allanaran las barreras ofreciéndolos mediante licencias Open Access, si se agrandara la oferta de textos infantiles y juveniles para el fomento de la alfabetización y si se tradujeran a idomas distintos del inglés? La UNESCO documenta, adicionalmente, un curioso efecto de retroalmientación positivo: por el hecho de poder leerse en dispositivos móviles, la motivación por aprender a leer, por procurarse una alfabetización básica, se ha incrementado.

El futuro de la lectura es, definitiva y afortunadamente, móvil.

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Quino se alzará con el Premio Principe de Asturias.

Joaquín Salvador Lavado, ‘Quino’ (Mendoza, 1932), se alza con el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, según informa ‘La Nueva España’. El jurado, presidido por Víctor García de la Concha, director del Instituto Cervantes, dudó hasta el último momento entre tres candidatos, aunque el creador de ‘Mafalda’ era el claro favorito.

El jurado que ha otorgado el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2014 ha destacado “los lúcidos mensajes de ‘Quino’, que siguen vigentes por haber combinado con sabiduría la simplicidad en el trazo del dibujo con la profundidad de su pensamiento” y ha valorado “el enorme valor educativo” de su obra.

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Entre otros reconocimientos, Quino recibió la medalla de Oficial de la Orden de las Artes y las Letras de Francia en 2012, y fue nombrado Caballero de la Orden Isabel la Católica en 2005.

El premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades consta de una escultura diseñada por Joan Miró y 50.000 euros en metálico, además de un diploma y una insignia representativa.

Más información

 

 

 

Relatos insólitos

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“Relatos insólitos”, de la editorial Arconte, es una antología de historias extrañas que enlaza con la «weird fiction» (ficción extraña) y que además homenajea a H.P. Lovecraft.

Aparte de incluir traducciones de dos cuentos de Lovecraft y uno de Robert E.Howard,  cuenta con obras de autores de gran renombre en el panorama nacional e internacional, como Laura Gallego, Teresa Viejo, Clara Tahoces, Emilio Calderón, Félix J, Palma, Eduardo Vaquerizo, David Zurdo, Lem Ryan y Ralph Barby, entre otros.

Ha sido ideada y coordinada por el escritor, periodista y destacado antólogo Rubén Serrano.

Los cuentos están a caballo entre el terror y la fantasía y aunque a veces puedan llegar a horrorizar, su objetivo es provocar una sensación de inquietud en el lector. Se trata, en definitiva, de una antología repleta de historias cautivadoras, hipnóticas y sorprendentes.

La editorial tiene previsto sacar este libro el próximo 13 de mayo.

Fuente ABC

Vila-Matas gana el Premio Formentor

Enrique Vila Matas

 

Enrique Vila-Matas ha sido galardonado con el Premio Formentor de las Letras 2014 en reconocimiento al conjunto literario de su obra. El galardón, dotado con 50.000€, se entregará el 30 de agosto en Mallorca. El jurado de los Premios Formentor, presidido por Basilio Baltasar y formado por Cristina Fernández Cubas, Eduardo Lago, Aurelio Major e Ignacio Vidal-Folch, ha decidido reconocer por unanimidad los méritos de la obra del escritor y concederle el premio, subrayando “la elegancia literaria con que Vila-Matas ha renovado los horizontes de la novela, dándole un ímpetu creativo que la ha situado de nuevo como gran crisol de las influencias, las voces e inspiraciones de nuestra cultura”.

Según el acta redactada por el jurado, “Vila-Matas ha desmentido con su prolífica obra narrativa la supuesta decadencia de un género que sigue mostrándose como el más eficaz relato de la conciencia contemporánea. Los procedimientos narrativos inventados por el autor catalán han supuesto una enérgica contribución al vigor de la literatura escrita en español y ha sido reconocida en Europa y Estados Unidos como una de las más significadas creaciones literarias de nuestro país”.

“El autor de obras tan destacadas en la reciente historia de nuestra literatura, como La asesina ilustrada, Historia abreviada de la literatura portátil, Hijos sin hijos, Bartleby y compañía, El mal de Montano, Doctor Pasavento, Dublinesca, Aire de Dylan o Kassel no invita a la lógica, ha sostenido un empeño coherente que adquirió desde sus primeras creaciones en la década de los setenta una voz propia e inconfundible. Un estilo personal que ha seducido a lectores europeos y americanos, entusiasmados por una imaginación que difumina las fronteras entre realidad y ficción, autor y personaje, lectura y vida”, según continúa el acta del premio.

Según recoge el acta del jurado, “Enrique Vila-Matas es además uno de los pocos autores españoles adoptados por el público joven latinoamericano, que ha reconocido en su obra cosmopolita la negación de unas fronteras que parecían insuperables. La complicidad y simpatía con que ha sido recibida confirma el territorio estético y lingüístico inaugurado por su narrativa: un relato abierto a la imaginación libre de restricciones costumbristas y fertilizado por el incesante acontecimiento artístico contemporáneo y por las tradiciones literarias que le han precedido”.

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Elena Poniatowska, la nueva Cervantes

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Poniatowska es la cuarta mujer en recoger el Premio Cervantes —frente a 35 hombres ganadores del Cervantes— pero la primera en subir al púlpito del paraninfo porque Ana María Matute estaba en silla de ruedas, María Zambrano no pudo asistir y Dulce María Loynaz envió a una persona para que la representara. La autora es también la quinta ganadora del Cervantes mexicana, tras Octavio Paz, Carlos Fuentes, Sergio Pitol y José Emilio Pacheco.

Vestida con el traje tradicional mexicano rojo y amarillo que le dieron las mujeres de Juchitán, Poniatowska ha querido recordar a García Márquez: “Antes de Gabo éramos los condenados de la Tierra. Pero con sus Cien años de soledad le dio alas a América Latina. Y es ese gran vuelo el que hoy nos envuelve y hace que nos crezcan flores en la cabeza”.

Contar, contar, contar… Es el verbo preferido de Poniatowska. Es su verbo natural. Y eso ha hecho esta mañana para contar un trocito de la historia triste de las mujeres y de los más desfavorecidos. Con sus palabras, crea una gran crónica de la zona en la sombra de América Latina. Algo que ha contado en 60 años de periodismo que lleva ejerciendo. Niños, mujeres, ancianos, presos dolientes y estudiantes caminan al lado de esta reportera.

La América indígena y desfavorecida representada por una mexicana culta de origen polaco. Eso ha sido Poniatowska en la entrega del Cervantes en el paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares. Recordó que el periodismo también puede ser literatura y, sobre todo, que la lectura y la cultura son esenciales para el ser humano, especialmente en un continente donde el índice de analfabetismo es muy alto, la pobreza aumenta y los gobiernos no prestan mucha atención a los pobres.

Denunciado el eclipse que han vivido y viven aun las mujeres, la premio Cervantes evocó su alegre asombro por el idioma español que empezó a descubrir a los diez años cuando su familia se trasladó a México.

En la tierra de Miguel de Cervantes está hoy una mujer tan sensible como combativa. Una periodista que empezó a darse cuenta de la realidad y a contarla hace 60 años. Desde entonces, casi medio centenar de libros periodísticos, ensayos, novelas y biografías.

Poniatowska es creadora de una obra que conjuga diferentes registros para ver la vida. El resultado, según el jurado del Cervantes, es “una brillante trayectoria literaria en diversos géneros, de manera particular en la narrativa y en su dedicación ejemplar al periodismo. Su obra destaca por su firme compromiso con la historia contemporánea. Autora de obras emblemáticas que describen el siglo XX desde una proyección internacional e integradora. Elena Poniatowska constituye una de las voces más poderosas de la literatura en español de estos días”.

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Actividades en Asturias en el Día del Libro

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Las librerías asturianas celebran hoy el Día del Libro  con un descuento del 10 por ciento en todas las compras realizadas en los establecimientos pertenecientes a la Asociación de Librerías del Principado.

Esta iniciativa contará con un amplio programa de actividades, presentaciones de libros y eventos en torno a la lectura.

Además, distintos museos asturianos se van a sumar a la campaña de ‘bookcrossing‘ que este miércoles día 23 de abril, con motivo del Día del Libro, realizarán varios centros.

Entre los participantes en esta experiencia de bookcrossing o campaña de liberación de libros se encuentran este año las bibliotecas de varios museos asturianos: los Museos Arqueológicos de Gijón, Museo del Ferrocarril de Asturias, Muséu del Pueblu d’Asturies, Museo Nicanor Piñole y Museo Casa Natal de Jovellanos, todos ellos en Gijón, así como el Museo de Bellas Artes y el Museo Arqueológico de Asturias, ambos en Oviedo.

Los libros se liberarán en lugares públicos y de tránsito de personas y siguiendo unas sencillas instrucciones es fácil conocer, a través de la página http://www.bookcrossing-spain.com, el trayecto realizado por un libro desde su punto de origen al de recogida.

Esta práctica permite no solo compartir e intercambiar gratuitamente libros sino también seguir la pista de cualquiera de ellos una vez que ha sido liberado, así como saber quién lo ha leído y en qué lugar. Cualquier persona puede participar en esta experiencia liberando, si lo desea, también sus propios libros personas.

El objetivo de esta iniciativa es recordar el importante papel que las bibliotecas de museos desarrollan en la documentación, investigación y difusión de las colecciones así como sumar las mismas al esfuerzo en favor del fomento de la lectura y, más en concreto, de la difusión del conocimiento de las distintas disciplinas culturales.

Y no nos olvidemos de las bibliotecas asturianas donde se realizan, como ya viene siendo tradicional, a lo largo de esta jornada un sinfin de actividades relacionadas con la animación a la lectura para todas las edades.

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En el Día del Libro…

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¡Buenos días!

Hoy es 23 de abril, el Día Internacional del Libro.Un buen día para recordar que el libro puede ser muchas cosas; por ejemplo, que a través de él se puede ver el mundo con otros ojos, aprender cosas maravillosas y encontrar motivaciones para el día a día…

Por ello, yo creo que no debería haber “un día del libro” que al final  se mercantiliza más de lo requerido su valor y le resta el  prestigio que posee la lectura.

Creo que todos los días del año deberían ser días de libro.

Para mi es un día especial porque además es el cumpleaños de mi madre, y siempre aprovecho la ocasión para. No creo que haya mejor regalo y más si es a una persona lectora.

Y hablando de personas lectoras…quería comentaros cuáles han sido tres de los libros que a mi me engancharon definitivamente a la lectura.

Por supuesto hay muchos libros más que me hacen amar esta actividad cada vez más, pero los primeros tres que me vienen a la mente son estos, significativos para mi en aquella etapa entre la infancia y juventud donde quizás se refuerza esa afición y empiece a convertirse en algo cada vez más prioritario, más necesario para tu vida.

Son libros inolvidables y que por siempre perdurarán en  mi memoria literaria. Siempre estarán entre mis libros favoritos, en un lugar especial en mi biblioteca particular.

Estos tres libros son: La Historia interminable de Michael Ende, un libro que me cautivó en mis 11 años y tras su lectura reflexionaba mucho sobre él, dejándome arrastrar a esos mundos de fantasía tan espectaculares e imaginándome que era yo el protagonista.

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El Camino de Miguel Delibes, cuya sencilla narrativa, dinamismo y cercanía hicieron que fuera un placer su lectura. El amor, la amistad, la naturaleza, la muerte, son sus grandes temas y la capacidad de descripción de sus personajes, dibujados como seres tan cercanos, tan reales, tan humanos, hizo que me enganchara por siempre a este escritor leyendo desde entonces casi todas sus novelas.

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Y el último es Caperucita en Manhattan de Carmen Martín Gaite, una de mis preferidas, alegoría de la gran cantidad de seres humanos que en este mundo son solidarios con los demás sin apenas dar a conocer sus acciones. Un cuento maravilloso para todos los públicos narrado magistralmente por Martín Gaite que posee su doble moral y que, sin duda, te hace reflexionar sobre el ser humano y sus valores.

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Y bien, estos son mis tres libros elegidos para releer en un día como el de hoy,¿cuáles han sido los tuyos?